sábado, 28 de noviembre de 2015

Cómic. Inteligencia Artifical.








La inteligencia artificial.

¿Hacia dónde nos lleva?


     La Inteligencia Artificial, se considera una ciencia reciente que estudia a los agentes cognitivos artificiales como las computadoras y los robots, y se pregunta principalmente si es posible desarrollar inteligencia en ellos. Así, de esta manera hay científicos y filósofos a favor y en contra de esta idea, lo cual veremos a continuación.

     El ser humano, a través de su estancia en la Tierra se ha cuestionado que lo hace diferente al resto de los organismos vivientes sobre el planeta. Los filósofos desde la antigüedad han considerado que la característica que nos hace humanos es el raciocinio, la inteligencia. Pero... ¿y si pudiéramos crear seres inteligentes? ¿Su inteligencia sería igual a la nuestra? ¿Podríamos llamarla inteligencia artificial?, o ¿solo sería un procesamiento distinto al nuestro para aprender?

     De esta manera todos los esfuerzos desarrollados por filósofos y científicos llegaron a la frontera del conocimiento humano, a un punto en el cual se iniciaría la investigación en estos procesos de cognición artificial.
 
     En los años cuarenta se gestaron de manera práctica los primeros ordenadores, que podían hacer pequeños cálculos matemáticos, incluso más rápido que los humanos. Esto puso en la imaginación del hombre moderno, la posibilidad de crear seres muy inteligentes, incluso más que los propios humanos.

    Así se desarrolló tanto la admiración como el temor por estos seres que aún no existían en la realidad, pero que el cine y la ciencia ficción se encargarían de posicionarlos permanentemente en nuestras mentes.

    De esta forma tanto la ciencia como la tecnología lograron disminuir el gran tamaño de las primeras computadoras hasta el tamaño actual de las computadoras personales o nuestros teléfonos que también llamamos inteligentes.

       Actualmente vivimos en un mundo que fue imaginado hace más de 50 años.



El ser humano como ser creador


     El ser humano ha deseado conocer su origen desde la más remota antigüedad, a su vez entender el origen de la naturaleza y el sentido de su existencia.

     Como especie humana estamos dotados de una alta capacidad de cognición, una metacognición que nos hace cuestionarnos sobre nuestra propia forma de pensar, y esto además ha desarrollado en nosotros una gran capacidad creadora.

      Ahora el hombre se encuentra en la posición teórica de crear un nuevo ser inteligente a partir de la robótica y la computación, pero al igual que la historia bíblica de la creación de Adán y Eva, el hombre pretende crear a este ser, a su imagen y semejanza.

     Por eso es que partir de los años 40 y 50 y a partir del desarrolló de la cibernética, se ha considerado el inicio de la Inteligencia Artificial como ciencia independiente, ya que se desarrollo un modelo teórico en  el cual era posible lograr una autorregulación de los agentes cognitivos (es decir, de las computadoras) al recibir información de su entorno, y de esta manera regularse para lograr sus objetivos. Estos avances se inspiraron en los de la retroalimentación, ya conocidos con anterioridad de la fisiología humana.

       Posteriormente se desarrolló un nuevo modelo teórico que se basaba en la organización cerebral y sus conexiones neuronales basadas en redes.

    A partir de estos modelos teóricos se han creado al menos dos líneas distintas de Inteligencia Artificial (IA),  la IA débil, que considera que, a partir de los supuestos teóricos de los que parte, nunca será posible generar un agente artificial pensante, o consciente de sí mismo o de su existencia. Y la IA fuerte, que considera  que sí es posible generar un ser inteligente artificial, que piense por si mismo.

     Algunos filósofos y científicos se han encargado de hacer visibles de manera clara las paradojas que se presentan ante estas dos posturas, por ejemplo la de La Habitación China desarrollada por el filósofo John Searle, basada en la prueba de simulación del matemático  Alan Turing considerado padre de la IA. En el siguiente video puedes ver una breve explicación.





Así podemos ver que actualmente se debaten ambas concepciones teóricas y cada una por su parte, buscan evidencia científica que respalde sus supuestos.


El futuro de la Inteligencia Artificial


     Las líneas contemporáneas de investigación en IA fuerte pretenden generar agentes cognitivos que aprendan por sí mismos, y de esta manera evitar la programación de las metas a realizar por parte del robot, y así de esta manera evitar el problema evidenciado por Jhon Searle.

      Podemos ver que en un futuro sería factible considerar que existan conviviendo entre nosotros robots que tengan un aprendizaje autónomo, y cierto nivel de "conciencia" de sí mismos y del ambiente donde se desarrollan.

      Actualmente las teorías que respaldan la IA fuerte están basadas en la robótica cognitiva, una rama de las ciencias cognitivas que pretende por medio del paradigma de la cognición corporizada, que consiste en que el agente cognitivo tenga un cuerpo, se desarrolle en un ambiente e interactúe con ese ambiente; y con el desarrollo de modelajes, llamados modelos directos inspirados en las evidencia proporcionada por la psicología y neurociencias cognitivas así como la filosofía de la mente y las redes neuronales, forman un marco teórico lo suficientemente sólido para sostenerse por sí mismo y generar nuevo conocimiento acerca de la IA fuerte, con robots que aprendan por sí mismos y por qué no, que incluso lleguen a tener conciencia de su existencia.


     De esta manera hemos podido apreciar que aún es muy pronto para afirmar que rumbo tomará el desarrollo de esta joven ciencia, dado el poco tiempo que lleva de desarrollo la Inteligencia Artificial en el ámbito científico. Vimos también que la Inteligencia Artificial se ha dividido de manera didáctica y en función de su objeto de estudio y su metodología en IA débil y la IA fuerte, cada una de ellas con sus propios marcos teóricos, e igual de importantes tanto una como la otra. Pero a su vez la IA fuerte nos permite mantener el sueño de que en algún momento futuro el ser humano sea capaz de crear una inteligencia artificial, incluso no solo eso, sino también una consciencia artificial.



Referencias.



1.- Renato Gómez Herrera. (1999). La inteligencia artificial. ¿Hacia dónde nos lleva?. ¿Cómo ves?


2.- Searle, John. R. (1980) Minds, brains, and programs. Behavioral and Brain Sciences 3 (3): 417-457

3.- Turing, A.M.(1950) Computing Machinery and Intelligence. Mind 49: 433-460.

4.- Gardner, Howard (1985) La nueva ciencia de la mente, Historia de la revolución cognitiva. Editorial Paidós. México.



¿Por qué he elegido este tema?

Porque es el tema principal de mi interés para estudiar la Ingeniería de software, aplicada a la Ingeniería Biomédica.

¿De dónde he partido para empezar a escribir?

He tenido contacto previo con el tema, por lo que ya había leído algunos artículos científicos y libros sobre el tema. De ahí partí.